Hoy es domingo, ya está más cerca el lunes, como decimos algunos. No se si durante la semana tendré tiempo de escribir mucho, así que voy a aprovechar para hacerlo hoy.
Esta mañana también he madrugado un poco (diez menos cuarto). Anoche salí al bar y se me hizo algo tarde. Hacía ya una temporada que no pisaba el bar y tenía ganas de hacerlo. Me enfrenté a un reto particular: moderarme en el consumo de alcohol. No soy un alcohólico pero se que en ciertas circunstancias no podía controlar lo que bebía y eso no es bueno. Hace ya una temporada que intento no beber demasiado. Y lo conseguí de nuevo. Creo que me estoy superando. Aunque el fin de semana que viene me espera la prueba de fuego: la ROMERÍA A NUESTRA SEÑORA DE LA LANGOSTA. Espero que mi fuerza de voluntad sea suficiente para seguir moderándome, aunque , todo hay que decirlo, me permitiré tomar un par de vasos de vino comiendo. Cuento con la inestimable ayuda de mi novia, Laura, para procurar que mi consumo de alcohol sea moderado. Es mi reto particular y lo estoy consiguiendo. Tengo otro reto pendiente: dejar de fumar. Aunque no fumo demasiado, quiero dejarlo también. Y voy a conseguir dejarlo, eso lo tengo muy claro. Me estoy dando cuenta que tengo fuerza de voluntad y voy a aprovecharla.
La gente no hacemos uso de nuestra voluntad tal vez por desconocer que tenemos fuerza suficiente para conseguir lo que nos proponemos. O por lo menos eso creo yo. Me voy a demostrar a mi mismo que yo si lo voy a conseguir, aunque me cueste tiempo. También tengo en mente hacer lo posible por dejar atrás la pereza que siempre ha estado conmigo. Y no me refiero a la pereza por madrugar por las mañanas, eso lo tengo superado hace mucho tiempo. Hablo de la pereza por dejar para luego o para otro día las cosas más sencillas y, en apariencia, insignificantes de la vida: leer un libro determinado, ordenar mi habitación, ordenar mi armario de la ropa, hacer unos ejercicios sobre algo que ahora no viene al caso, etc...
Creo que la superación personal en cosas que nos parecen sin importancia, nos hace llevar una existencia mucho más feliz. Por eso voy a intentarlo, con ayuda personal, claro. La compañía de mi novia y sus consejos están siendo muy útiles en mi vida, aunque ella sea bastante más joven que yo, y, tal vez, solo tal vez, no haya vivido lo que yo he vivido. No me voy a rendir, y ella lo sabe. Quiero que se sienta orgullosa de ser mi novia y, en un futuro no muy lejano, compartir nuestras vidas.
Por lo demás, la vida en Bañón pasa muy tranquila, sin alterar demasiado nuestras existencias. Aunque hace pocos días hubo un acontecimiento que nublo la paz de nuestro pequeño pueblo: se produjo el robo de un vehículo. Accedieron a una cochera por el tejado y sustrajeron el coche de un vecino del pueblo. También intentaron entrar en más cocheras y hubo varios desperfectos en ellas, pero de poca importancia. Cosas como estas son las que alteran la pacífica vida de un pueblo. Tal vez en las ciudades no se le da la importancia que merece a la delincuencia, pero imaginad, en un pequeño lugar con poco más de 130 habitantes, lo que esto supone para la diaria convivencia vecinal. En fin, son cosas que superan nuestra voluntad de hacer de la vida un remanso de paz.
Otro rato os cuento más cosas sobre mi y sobre mi pueblo. Que tengáis un buen día.
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